De repente la elección es única y se convierte en necesidad, en placer y gusto. No hay pena ni una lástima. Las sillas se tuercen y se abren a mi paso gentilmente. Totalmente artificial y electrónico, yo pongo la emoción.
Mi repercusión… pronto se convierte en una onda expansiva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario